La actividad pesquera es potencialmente una de las de mayor significación comercial; su explotación se efectúa principalmente en el mar Argentino. Desde 1992, la pesca se convirtió en nuestra principal exportación primaria.
Las zonas pesqueras identificadas en el Mar Argentino son: la bonaerense que concentra casi 80 % de la producción total, con predominio de anchoita, caballa, bonito, corvina, besugo y polaca; la patagónica y la fueguina, donde se obtienen calamares, merluza, abadejo o bacalao argentino, sardina fueguina, centolla y mejillones. Entre las especies explotadas, la merluza representa más de la mitad de la pesca total.
Las generaciones actuales son demandantes de proveedores que brindan alimentos inocuos y de calidad. Debido a esto, la industria pesquera debe producir acorde a las normas que exigen el mercado interno y externo.
Para lograrlo, se diseñan e implementan rigurosos sistemas de calidad que contemplan desde la recepción de materias primas, pasando por todas las etapas del proceso, hasta la obtención del producto final; los mismos requieren monitoreos frecuentes (auditorias, análisis de productos, etc.) del sistema para asegurar un eficaz resultado y cumplir con las exigencias del consumidor.