En la historia de la medicina en general y de la psicología contemporánea en particular, existió siempre un profundo interés en determinar la importancia de los factores emocionales, en el desencadenamiento o exacerbación de las enfermedades orgánicas y en las consecuencias psicológicas de las mismas.
La idea de cómo el hombre enferma, cómo su historia personal y su conducta inciden en su enfermedad, cómo juegan un rol fundamental las interacciones sistémicas con el ambiente en el que éste sujeto se desarrolla, se presenta hoy como una investigación fascinante.
El paradigma biomédico estuvo siglos bajo la concepción llamada Dualidad Cartesiana que separaba la mente del cuerpo. Tal pensamiento creó una dicotomía que le llevó a la Medicina años de integración, logrando unir lo que desde la filosofía se había separado.
Esta dicotomía, entre cuerpo y mente, dividía erradamente al hombre en dos partes, por un lado su mente o PSIQUE o alma, y por otro, lo orgánico, su CUERPO, de manera que las enfermedades del cuerpo nada tenían que ver con procesos mentales, y así se estudiaba y aprendía, el organismo humano dividido en dos partes irreconciliables .
Este concepto se mantuvo hasta no hace mucho tiempo. Hacia el año 1980 (aproximadamente) los trabajos de Eric Kandel fueron de fundamental importancia para la psiquiatría porque conectaba entre sí dos niveles de análisis: el biológico y el de la experiencia o memoria almacenada en aquello que llamaban mente, alojada en un sustrato biológico llamado cerebro.
De hecho, aún hasta mediados del siglo XX un psiquiatra en formación sólo intuía cuales eran las vías de unión entre la psique y el cerebro, y ocasionalmente se negaba la existencia de dicha comunicación.
Los avances durante la década del cerebro, ultima década del siglo XX, confirman que el cerebro humano y el resto del cuerpo constituyen un organismo indisociable, indivisible e integrado mediante circuitos regulatorios neurales y bioquímicos que interactúan entre sí y con el entorno que lo rodea como un conjunto.
Este abordaje corresponde a una concepción moderna de la medicina, a una visión PSICONEUROINMUNOLÓGICA del proceso de enfermar.
La psiconeuroinmunoendocrinología comprende el estudio de la relación entre los cuatro mecanismos regulatorios y de control con que cuenta el organismo humano: psicológico, neurológico, inmunológico y endocrinológico. La comunicación entre sus componentes es determinada por diferentes tipos de señalización molecular, conformando así una red de distintos sistemas en permanente interrelación.
La Medicina de hoy nos exige el abordaje del INDIVIDUO ENFERMO en forma integral, conociendo cómo se alteran los mediadores químicos (neurotransmisores, citoquinas, hormonas, poblaciones linfocitarias, etc.) en las distintas enfermedades, siendo estudiado por un grupo interdisciplinario de profesionales de la salud que sean capaces de integrar sus conocimientos, bajo la lupa de la Psiconeuroinmunoendocrinología.
Dra. Delia E. Ostera - Dr. José A. Scrigna
Instituto de Bioquímica Clinica - Rosario
Lab. Nª 7 ALAC