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26-05-2021

29 de mayo: Día Mundial de la Salud Digestiva




El Día Mundial de la Salud Digestiva es una iniciativa promovida por la Organización Mundial de Gastroenterología (WGO), y se celebra cada 29 de mayo, en conmemoración del día de clausura del Primer Congreso Mundial de Gastroenterología, realizado en 1958. Cada año se hace hincapié en una patología digestiva con el objetivo de incrementar el conocimiento de la misma entre el público en general, así como impulsar su prevención y tratamiento. Para este año 2021, el tema planteado es: “Obesidad: una pandemia en curso”.

En los últimos años, ha habido un incremento de distintas patologías digestivas, como el síndrome de intestino irritable, intolerancias alimentarias, alergias, enfermedades hepáticas y metabólicas, entre ellas la obesidad, englobadas dentro de las conocidas como enfermedades crónicas no transmisibles (NCDs), que hacen que sea muy importante el cuidado de nuestra salud digestiva. 

La obesidad ha surgido en las últimas décadas como un problema de salud pública a nivel mundial debido fundamentalmente a cambios en los hábitos dietarios en el mundo industrializado. En 2016, la OMS determinó que el 39 % de personas mayores de 18 años tenían sobrepeso, y que la prevalencia mundial de obesidad se triplicó entre 1975 y 2016. En la actualidad, casi 2.8 millones de muertes ocurren anualmente a causa de enfermedades relacionadas con la obesidad, como enfermedad cardiovascular, stroke (accidente cerebrovascular), diabetes tipo 2 y cáncer. Investigaciones en años recientes sugieren que la disbiosis intestinal, es decir, las alteraciones en la composición o funciones de la microbiota intestinal, constituye un factor relevante en el desarrollo y mantenimiento de la obesidad.

 

¿Qué entendemos por salud digestiva?

Se puede considerar que tenemos una adecuada salud digestiva cuando nuestro sistema digestivo realiza bien el proceso de digestión, hay un correcto tránsito intestinal, sus defensas son adecuadas y existe una microbiota equilibrada (American Gastroenterological Association, www.gastro.org).

El colon alberga unos 100 billones de bacterias y más de 1.000 especies, que cumplen numerosas funciones beneficiosas para el organismo, entre ellas la metabolización de alimentos que nuestro organismo no puede procesar, la protección contra patógenos, la síntesis de metabolitos esenciales, el mantenimiento de la integridad de la mucosa intestinal y la modulación de la respuesta inmune, incluyendo la tolerancia oral a los alimentos.

La microbiota intestinal está determinada por los genes, el ambiente en que se vive y la alimentación. Sólo un tercio de la microbiota es común a toda la población, mientras que los otros dos tercios son específicos de cada persona. Ya desde el nacimiento, el parto por vía vaginal y la lactancia materna son fundamentales para modular nuestra microbiota para toda la vida. 

Por otra parte, existe una estrecha relación entre el cerebro y el intestino, llegando a conocerse éste como nuestro segundo cerebro. La microbiota intestinal es capaz de producir metabolitos y neurotransmisores que permiten esta comunicación bidireccional. La salud digestiva depende entonces del equilibrio entre nuestro cerebro y nuestra función digestiva, que a su vez está influenciada por la dieta. 

 

¿Cómo podemos detectar alteraciones en nuestra salud digestiva?

  • Exceso de gas y flatulencias
  • Dolor abdominal
  • Náuseas y diarrea
  • Constipación
  • La combinación de dos o más de ellos

 

Algunos consejos para mantener la salud digestiva:

  • Comer despacio y masticar adecuadamente
  • Mantener un horario y no saltearse comidas
  • Consumir cereales integrales, legumbres, frutas y verduras. Son ricos en fibra, facilitan el tránsito intestinal y protegen a la microbiota intestinal
  • Disminuir el consumo de azúcares refinados y grasas saturadas
  • Beber entre 1,5 y 2 litros de agua por día
  • Cuidar el estilo de vida haciendo ejercicio en forma regular, durmiendo bien y reduciendo el estrés
  • Evitar consumir antibióticos sin prescripción médica y cuando no es necesario

 

Microbiota intestinal en patologías digestivas

Existen evidencias científicas de la implicancia de la microbiota intestinal en la patogenia de ciertas patologías digestivas. En algunas, como la enfermedad inflamatoria intestinal y el síndrome de intestino irritable, hay numerosas evidencias que avalan esta hipótesis; en otras, en cambio, como la enfermedad celíaca, la evidencia es menor y actualmente existen numerosos estudios en curso. Enfermedades metabólicas, como la enfermedad hepática no alcohólica, se asocian a alteraciones en la microbiota intestinal, así como también procesos de tipo maligno, como el cáncer colorrectal, el cáncer gástrico y el hepatocarcinoma, en los que la microbiota parece estar implicada.

La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) está claramente asociada con disbiosis intestinal, es decir con alteraciones en la composición y funciones de la microbiota intestinal, la cual parece tener un papel claro en la patogenia de la misma. Recientemente se comprobó que el nivel medio de Bacteroides es significativamente menor en los pacientes con enfermedad de Crohn (EC) y colitis ulcerosa (CU) en fase activa en comparación con los pacientes en remisión, y más todavía en comparación con los controles normales. Por tanto, parece que la actividad inflamatoria en la EII ocasiona una reducción significativa de los Bacteroides.

El síndrome del intestino irritable (SII) es un desorden funcional del intestino caracterizado por dolor abdominal recurrente asociado con cambios en el hábito defecatorio. Actualmente es el desorden gastrointestinal funcional más frecuente, afectando al 10 % de la población, siendo frecuente su asociación con depresión como principal comorbilidad. Los mecanismos fisiopatológicos involucran disrregulación del eje intestino-cerebro, disfunción de la barrera mucosa intestinal y alteraciones en la microbiota. Las evidencias indican que se observa una disbiosis tanto en la mucosa como en heces de los pacientes con SII, con una disminución de la relación Firmicutes/ Bacteroidetes y menor diversidad. 

La enfermedad hepática no alcohólica (NALD) se ha incrementado en el mundo en los últimos años, acompañando el aumento de prevalencia de obesidad y síndrome metabólico. Aproximadamente un 10% de pacientes con NALD progresan a esteatohepatitis no alcohólica (NASH), con el potencial desarrollo de cirrosis hepática y carcinoma hepatocelular (HCC). El rol de la microbiota intestinal cada vez aparece como más relevante, ya que los metabolitos y toxinas producidos por las bacterias intestinales llegan constantemente al hígado a través de la vena porta. Cuando la barrera intestinal está dañada, se produce además traslocación bacteriana, generando inflamación a nivel hepático y el consiguiente daño celular.

 

Probióticos y prebióticos: ¿Producen efectos beneficiosos en enfermedades digestivas?

La OMS define a los probióticos como “organismos vivos, que administrados en cantidades adecuadas, producen beneficios en la salud”, y a los prebióticos como “sustratos que son fermentados en forma selectiva por la microbiota intestinal y confieren beneficios a la salud”.

Los probióticos más conocidos y estudiados son distintas cepas caracterizadas de lactobacilos y bifidobacterias, y los prebióticos son principalmente carbohidratos complejos que son utilizados en forma diferencial por las especies mencionadas, generando metabolitos y sustancias antiinflamatorias que mejoran la salud intestinal.

Numerosos ensayos clínicos han reportado beneficios con el uso de probióticos y prebióticos en enfermedades digestivas, como SII, CU y NASH, si bien son necesarios más estudios para comprender los mecanismos responsables, y así establecer recomendaciones para su manejo.

Para terminar, cabe destacar las posibilidades que abre el trasplante de microbiota fecal en determinadas patologías digestivas. Además de la infección por Clostridiodes difficile, en los que su eficacia está claramente demostrada, también se está empezando a utilizar en EII, aunque la evidencia disponible hasta la fecha es insuficiente para recomendarla, si bien en la CU, en concreto, está empezando a dar buenos resultados.

 

Autora: Lorena Keller - Sección Bacteriología, Parasitología y Micología de Fares Taie Instituto de Análisis

Contacto: bacterio@farestaie.com.ar

 

BIBLIOGRAFIA

  1. Gut microbiota and liver diseases. Minemura and Shimizu. World J Gastroenterol (2015) Feb 14; 21(6): 1691-702
  2. Gut microbiota imbalance and colorectal cancer. Gagnier et al. World J Gastroenterol (2016) Jan 14: 22(2): 501-518
  3. Irritable bowel Syndrome, the microbiota and de gut-brain axis. Raskov et al. Gut microbes 2016; Sep 2; 7(5): 365-83
  4. Intestinal microbiota, probiotics and prebiotics in inflammatory bowel disease. Orel and Trop. World J Gastroenterol (2014) Sep 7; 20(33): 11505-24